LA FUERZA DE CARÁCTER

«Siembra un pensamiento y cosecharás un acto. Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino» (Charles Reade)

Imagen de かねのり 三浦 en Pixabay

Quería ser exitoso y rico así que compró todas las recetas mágicas que vendían. Engañó y fingió aprecio a los demás. Iba de una a otra, pero no lograban lo que prometían. Llegó a la conclusión que era torpe, que era incapaz, que nunca llegaría a nada.  Toco fondo. Sacó coraje. Nadie debía conocer lo poco que era. Tendría que ocultarlo. Así, empezó a estudiar más que los demás con la idea de compensar. Trabajó más que los demás. Que nadie supiera que no valía. Se esforzó en todo sin que nadie lo viera. Y poco a poco, sin darse cuenta, el éxito le visitó.

Para construir el éxito hay que ser una persona de carácter. Nos referimos a una persona que se conduce rectamente.

Vencerse a uno mismo

En su libro “La inteligencia emocional”, Daniel Goleman denomina al carácter como el conjunto de las habilidades representadas en la inteligencia emocional. La construcción del carácter es el pilar el desarrollo de la conducta moral. La inteligencia emocional es el esqueleto del carácter.  

 El carácter está constituido por la autodisciplina que está basada en el autocontrol. Otro elemento es la capacidad de auto motivarse y dirigir la propia vida. Afrontando de forma exitosa los retos marcados. También tenemos como habilidades fundamentales de la construcción del carácter la demora de la gratificación y el control de los impulsos.

En definitiva, la fuerza de voluntad. Se trata de vencerse a uno mismo antes de conseguir metas del mundo. Tener a la emoción bajo el control de la razón.

Abrirnos a la empatía

El poder controlar nuestros propios impulsos y no centrarnos exclusivamente en nosotros mismo no abre a la empatía, a la plena escucha y ponernos en los zapatos de los demás. La empatía es la puerta de la compasión.

Genera respeto y desarrolla el altruismo. Nos cultiva a la aceptación de los demás y a valorar positivamente las diferencias. Algo esencial en una sociedad cada vez más plural.

 Existen principios básicos para obtener el éxito siempre que se integren con el carácter de la persona. Nunca se podrá lograr el éxito verdadero ante un carácter débil, marcado por la duplicidad y la carencia de sinceridad. En este escenario la confianza se derrumbará.

Además, el carácter se transmite con fuerza arrolladora. El éxito se construye a través de los principios que gobiernan la eficacia humana. Los principios son faros de conducta. Son leyes naturales.

Entre estos principios está la rectitud, la integridad, la honestidad, la dignidad humana, el servicio a los demás, la calidad o excelencia, el principio del crecimiento, la paciencia y la educación. No son técnicas. Son verdades profundas que se asienta a la hora de conseguir éxito.

Los valores fundamentales

Los principios son valores fundamentales. Son indiscutibles por su evidencia por sí mismos. Cuanto más nos conduzcamos por los principios, más resultados conseguiremos.

El problema es que para integrar estos principios y convertirlos hábitos se requiere tiempo y trabajo. No existen los atajos. Los atajos conducen a la frustración y decepción. Un viaje de mil pasos empieza con el primer paso y, además, solo se puede dar un paso cada vez. Para afrontar este proceso se requiere fuerza emocional.

El éxito se centra en principios y se basa en el carácter. Se construye de dentro hacia fuera. Requiere vencerse a un mismo primero para conseguir las victorias externas. Debemos cumplir las promesas que nos hacemos a nosotros mismo, antes formular promesas a los demás.

La concepción del éxito a través del carácter con el modelo de dentro hacia fuera es revolucionaria en unos momentos donde nuestra sociedad busca fórmulas fáciles y sin esfuerzo para lograr lo que quiere. Esto les lleva continuamente al fracaso y abatimiento.

Al final la búsqueda de fórmulas fáciles de éxito nos llevará de una a otra. Sin lograr nada. Aceptando las leyes naturales de que el éxito requiere carácter, principios, esfuerzo y trabajo se logran resultados muchos más efectivos y profundos.

Cultivar nuestro poder

Tenemos un gran poder dentro de nosotros. El poder de cultivar nuestro carácter. Si deseamos un verdadero éxito debemos moldearlo.  Podremos conseguir resultados rápidos pero frágiles y no duraderos basados en engaños, esfuerzo mediocres y apariencia.

Pero no será éxito verdadero. Entre otras cosas porque el verdadero éxito está en poseer una conciencia limpia y un corazón noble. 

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