HUMILDAD

Soy especial y soy divino, pero no más que la persona sin hogar que veo en la calle. Así que seré humilde. Y para las respuestas, buscaré dentro.(Hal Elrod)

ALESSA_ABRAMOFF (pixabay.com)

Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: “Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?” Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: “Estoy escuchando el ruido de una carreta…” “Eso es” -dijo mi padre- “es una carreta vacía”. Pregunté a mi padre: “¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?” Entonces mi padre respondió: “Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido.

Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”. Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero. Nadie está más vacío que aquel que está lleno del ‘Yo mismo’.

Ayudar a los demás

Las personas exitosas confían en ellos mismo. Pero al mismo tiempo saben que requieren el apoyo de los demás para conseguir el éxito. Son humildes en el sentido de que son conscientes de que no lo saben todo.

Siempre están dispuestas a aprender. Ellos sienten que su prosperidad se debe a algo más grandes que ellos mismo. Algunos poseen ideas religiosas y otros no. Pero si tienen el convencimiento de que servir a los demás es la clave de su éxito.

 Cuando un emprendedor consigue un gran éxito y piensa que solo él es el responsable del mismo, con toda probabilidad su éxito se esfumará. El núcleo de todo éxito se sostiene en un poderoso por qué que implica el servicio y la ayuda de los demás.

Ellos establecen grandes redes de cooperación con los demás que se sostienen en ayudarlos. Buscan siempre el beneficio de todos.

Aprendizaje constante

La gran mayoría de las personas que han conseguido el éxito han buscado y confiado en maestros que los ayuden. Ya sea a través de libros, formación o consultoría personalizada.

Y los grandes líderes y gobernantes han sabido rodearse de grandes consejeros, destacando siempre por escuchar más a los demás y, sobre todo, a los que sabían más que ellos.

Las personas que consiguen el éxito no han nacido siendo personas exitosas, se han convertido en personas exitosas. Eso lo han conseguido formándose constantemente y buscando ser cada vez mejor persona. La humildad es la virtud de ser conscientes de nuestras limitaciones para aprender a ser mejores.

Quien cree que ya tiene todo el conocimiento le será imposible ir más allá de lo que es. Humildad no es hacerse más pequeño y esconderse. Humildad es reconocer que por mucho éxito que tengamos somos muy vulnerables.

Abrazar debilidades

El negar nuestros dones o no explotarlos no nos hace más humildes. Tampoco lo hará no reconocer nuestras fortalezas. La humildad se revela cuando, además de reconocer nuestro poder, abrazamos nuestras debilidades y reconocemos en los demás aspectos que lo hacen tan valiosos como lo somos nosotros.

Siempre debemos tener la conciencia de respeto y valoración a los aspectos positivos de los demás. Y, pese a la situación en que pueden encontrarse en un momento puntual, ser conscientes de su naturaleza divina.

Por lo tanto, la humildad no es una debilidad. Al contrario, es una fortaleza. Nos aporta consciencia de lo que somos en realidad, impidiendo caer en la autocomplacencia.

Ser humilde conlleva la actitud de dar todos los días lo mejor que tenemos y valorar las cosas esenciales de nuestra vida. La humildad se refleja cuando constatamos que las pequeñas cosas son lo que mueven actos verdaderamente importantes. Se valora las cosas inmateriales por encima de lo material.

Humildad es fortaleza

Por esa razón las personas humildes son cercanas, sinceras y poseen un aprecio sincero hacia los demás. Son honestas con los demás, pero sobretodo lo son consigo mismas. Porque solo en la raíz de una profunda honestidad de las debilidades puede surgir un aprendizaje de mejora.

Tienen consciencia de nuestra condición de seres limitados. La humildad se debe constatar con los hechos, con las acciones. La actitud humilde se expresa cuando en todo lo que hacemos expresamos el máximo de lo que somos. En cualquier tipo de trabajo.

¿Cuáles son los grandes tesoros que vamos a conseguir a través de la humildad? El primero es valorar lo que realmente es importante, lo esencial. El segundo será percibir las pequeñas cosas inmateriales que constituyen la grandeza de la vida. El tercero poseer la constante actitud de aprender y adquirir mayor conocimiento. Por último, agradecer y valorar más a los demás.

Tomar conciencia que prestar un servicio colectivo enriquecerá nuestra existencia en todos los aspectos.

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