SIMPLICIDAD

«La complejidad es tu enemigo. Cualquier tonto puede hacer algo complicado. Lo difícil es mantener las cosas simples». (Richard Branson)

a>Imagen de sarahbernier3140 en Pixabay 

La naturaleza, esa que proclamamos que es sabia, nos brinda innumerables ejemplos de simplicidad, sabe eliminar lo obvio y superficial sin perder la función o el sentido: el sistema de almacenamiento de agua en los cactus o en las jorobas de los camellos, la forma cóncava de las hojas para recoger las gotas de rocío, la falta de visión de los topos porque no la necesitan o la perfecta geometría de los paneles de las abejas.
Enrique de Mora

¿Vidas pobres o vidas ricas?

Nos asfixiamos. La vida es tremendamente rica. Hoy disponemos de más información de la que podremos consumir en nuestras vidas. Además, todo se complica. Tanta variedad y posibilidades nos llevan al desconcierto.

Queremos hacerlo todo y tenerlo todo. Eso en vez de hacernos más felices lo que nos genera es más ansiedad. La solución pasa por la simplicidad. Debemos limitar lo que hacemos y lo que consumimos ¿Se trata entonces de tener una vida más pobre? 

Todo lo contrario, de lo que se trata es tener una vida más rica. Porque no nos hemos dado cuenta, el tener muchas cosas y recibir mucha información produce que no le pongamos la correcta atención a las cosas importantes y sí le dediquemos tiempo y dinero a cosas menos importantes. 

Identifica lo esencial

Las personas que han optado por la simplicidad afirman que sus vidas se han vuelto mucho más ricas. La fórmula es muy fácil. Identifica lo esencial. Elimina el resto. 

Muchas de las personas exitosas lo han conseguido porque se han propuesto un único objetivo y han puesto toda su energía y esfuerzo en lograrlo. ¿Simplificando vamos a lograr más cosas? Sí, vamos a conseguir más cosas importantes. 

Cosas de más valor. Aquí es donde se aplica la frase “menos es más”. Menos cosas irrelevantes van a generar más logros de valor. Y no solo nos estamos refiriendo a la organización de nuestro trabajo, también se aplica en todas las áreas de la vida.

Establecer limitaciones

Para aplicar la simplicidad hay un arte que debemos dominar. Un arte muy complicado, por lo menos para mí. Es el arte de poner limitaciones. 

He de confesar que uno de mis valores personales es la libertad y la existencia de múltiples opciones para vivir la vida que deseamos. Pero el que haya infinitos caminos y opciones no implica que debemos transitarlos todos, de hecho, si lo hacemos nos agotaremos y no llegaremos a ninguna parte.

Consciencia

Lo curioso es que el establecer límites nos hace más fuertes. Estamos más enfocados y nuestra energía se concentra. Nos hace más eficientes. ¿Y cómo transitamos en este arte de poner límites? Con el ensayo y error. 

Se trata de tomar consciencia de aquellas áreas en las que nos sintamos sobrepasados, anotemos el nivel actividad actual y determinemos un límite a la misma. Pon a prueba este límite unas semanas y evalúa los resultados. Ve ajustando cada vez.

Necesidades versus deseos

Obviamente antes de efectuar el plan de limitaciones que vamos a imponer en nuestras vidas, lo primero es determinar cuáles son las cosas esenciales. Aquellas que constituye los pilares de nuestra felicidad. ¿Cuáles son las cosas importantes para nosotros? 

A la hora de emprender algún proyecto, ¿qué es aquello que generará más impacto en nuestras vidas? Aquí nos ayudará mucho definir nuestras necesidades para diferenciarlas de nuestros deseos. Eliminaremos deseos y nos aseguraremos de incluir en nuestras vidas las necesidades.

Como hemos comentado con anterioridad, esto es un proceso continuo. En una primera fase es posible eliminar algo que es imprescindible. En un análisis posterior debemos incluirlo. Y, al contrario, es posible habernos quedado con algo no esencial.

Aprender a decir no

Debemos analizar de forma constante como simplificar nuestras vidas. La vida es tan compleja que no nos permite pararnos y pensar. Por ello simplificar es complicado. Lo primero que debemos hacer es buscar esos momentos de reflexión o aprovechar alguna circunstancia extraordinaria que nos permita reflexionar sobre las cosas esenciales de nuestra vida. 

A la hora de ceñirnos solo a lo importante, debemos aprender a decir “no”. Es contrario a la lógica, pero cuando decimos a algo que sí, no siempre estamos enriqueciendo nuestras vidas. 

En el mismo proceso de decir “sí”, estamos diciendo “no” a múltiples de cosas que podrían tener un impacto mucho más positivo en nuestras vidas. A la hora de aprender a decir “sí” a alguna cosa, debemos tomar consciencia que estamos diciendo también “no” a otras.

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