EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

“Soy más grande y mejor de lo que pensaba. No creí tener tanta bondad en mi interior.” (Walt Whiltman)

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

“Todo el mundo es más inteligente que yo. Tarde o temprano se darán cuenta. No sé lo que hago aquí. Estoy aquí por error. Por ahora estoy teniendo suerte. No me lo merezco. No sé hasta cuando puedo seguir superando las pruebas. Se van a cabrear conmigo cuando descubran que soy un mediocre”.
(Pensamientos del síndrome del impostor).

Neil Gaiman ha escrito numerosas novelas superventas, libros de cómics y relatos breves. Ha sido ampliamente premiado. Todo indica de forma clara que ha obtenido un éxito espectacular. Sin embargo, ha sufrido la sensación de ser un impostor. En sus inicios le costó mucho asumir que pudiera adquirir dinero y fama.

No me lo merezco

Lo cuenta “Amy Cuddy” en su libro “El Poder de la Presencia”. Saca a la luz un problema que la mayoría de las personas hemos padecido o padecemos. Sintiendo que somos los únicos, cuando los estudios de Amy Cuddy han demostrado que está muy generalizado.

¿Cuándo experimentamos el síndrome de impostor? Cuando conseguimos un premio, una promoción o un logro. Cuando nos inscribimos en la universidad, en un curso o un taller para aprender una habilidad. En esos momentos nos comparamos con los demás. Nos fijamos en sus fortalezas y las relacionamos con nuestras debilidades.

Deseamos mucho alcanzar ese sueño o meta. Pero pensamos que no tenemos capacidad para alcanzarlo. Hemos conseguido dar un paso. Y en nosotros resuena la idea de haber engañado a los demás, que no lo merecemos.

El miedo a ser un engaño

El síndrome de impostor es un miedo. Pero no un miedo a perder algo. Es un miedo a no ser lo suficientemente bueno cuando vamos alcanzando nuestras metas. Cambiamos nuestra percepción del entorno. Le damos más valor a lo que hacen los demás y restamos valor a nuestras virtudes.

El peligro no es solo vivir con la ansiedad del ser un engaño, lo peor es que llegamos al auto sabotaje. Nos impide abordar retos que nos pueden elevar un paso más en nuestros sueños. Evitamos desarrollar ideas y trabajos porque sentimos que no son de valía. Nos enganchamos en el perfeccionismo y nos creamos cadenas que nos impiden crecer.

Tenemos que afrontar una entrevista de trabajo. O igual hacer una presentación en público. Afrontar un examen. Dar una opinión crucial. Todas ellas son situaciones difíciles donde el síndrome de impostor se nos puede presentar. Tenemos que afrontarlo.

Pequeños empujones

Aunque no hay formas rápidas y mágicas. Tendrá que ser poco a poco, o como Amy Cuddy expresa en su libro “a base de pequeños empujones”. Trabajar nuestra actitud y postura. Fomentar una confianza. Tener un diálogo interno que nos potencie. Y sobre todo ir superándolo poco a poco, irnos empujando cada día un poco más.

Personalmente me ha servido mucho la actitud de desapego del resultado. Lo cual no implica no dejar de hacer todo lo posible por dar lo mejor de nosotros. Pero en última instancia, como se suele decir “dejar el resultado en manos del Universo” y no preocuparnos por las consecuencias.

Es más fácil decirlo que hacerlo, claro. Pero cuando soy consciente de que caigo en la tentación y me preocupo del resultado, es cuando detecto que es mi ego el que lo impulsa. Y que estos sentimientos provienen de una falta de autoestima y de no creer en mí.

LIBRO RECOMENDADO: El poder de la Presencia.

¿Deseas conseguir más ÉXITO y PROMOCIÓN, tener una vida mejor, pero te sientes limitado/a y que no tienes capacidad para ello? ¿TE GUSTARÍA SENTIRTE MÁS REALIZADO/A?

Rellena el siguiente formulario para obtener más información

EBOOK GRATUITO:
6 ESTRATEGIAS PARA CONSEGUIR LA FELICIDAD Y LA RIQUEZA

– Aprende claves para crecer y conseguir abundancia.
– Descubre un plan para aumentar tus finanzas.
– Obtén los conceptos más importantes de productividad.

– Conoce ocho ideas para mejorar tus relaciones.

Suscríbete y recíbelo gratis