MENTALIDAD DE CRECIMIENTO

«No divido al mundo en débiles o fuertes, o exitosos y perdedores, sino en los que aprenden o no aprenden” (Benjamin R. Barber)

Imagen de Larisa Koshkina en Pixabay

Acabó la guerra. De nuevo a su hogar. Pero todo había cambiado. Su anterior vida había desaparecido. Se encontraba desubicado. Se alistó al ejército sin haber finalizado sus estudios. No tenía profesión. Tenía que trabajar. Encontró una gran compañía que buscaba empleados. Se entrevistó con el jefe de recursos humanos. – ¿Y usted qué sabe hacer? – le preguntó. Él bajó la cabeza. Agitó sus manos rítmicamente. De pronto se incorporó, fijó su mirada en los ojos del entrevistador. – ¡Sé aprender!

Mentalidad de crecimiento y mentalidad fija

En su libro, “La Actitud del Éxito”, la psicóloga Carole Deweck, como resultado de sus investigaciones, divide a la población en dos actitudes fundamentales ante el origen de las habilidades. 

La primera la etiqueta de mentalidad fija, y se caracterizan por tener la firme creencia de que las habilidades son innatas e inmodificables. 

La otra la identifica de mentalidad de crecimiento, y creen que las habilidades son fruto del trabajo y del esfuerzo. Por lo tanto, pueden desarrollarse y mejorarse.

¿Mejorable o no mejorable?

La mentalidad fija se sustenta en un firme convencimiento de que las habilidades (inteligencia, creatividad, destrezas, etc.) son algo intrínseco a uno mismo y no son susceptibles de mejora. Si, puedes aprender cosas, pero no puedes cambiar tu desempeño de la habilidad. 

Eres cierto tipo de persona y no puedes hacer nada para cambiar eso. Puedes intentar hacer cosas de manera distinta, pero al final, tu esencia última no puede ser modificada. En cambio, la mentalidad de crecimiento establece, que tengas el nivel de habilidades que tengas, siempre se pueden desarrollar y mejorar. 

Tu inteligencia, tu creatividad, tu destreza deportiva, etc., pueden ser sustancialmente modificadas. Seas como seas puedes mejorar y convertirte en otra persona diferente. Puedes adoptar nuevos elementos básicos de personalidad y por lo tanto cambiar.

Aprendizaje y fracaso

Estas dos concepciones de personalidad van a tener un importante impacto en la concepción del aprendizaje, el amor a los retos, la perseverancia, la resiliencia y el significado de los fracasos. En el primero de ellos, el aprendizaje, puede deducir fácilmente sus implicaciones. 

Las personas de mentalidad fija no creen que el aprendizaje pueda mejorarles. Solos les motivan las habilidades que ya poseen. Así mismo, utilizan excusas o justificaciones para sus fallos o bajo desempeño. No aceptan de buena gana las críticas y siente rechazo a desarrollar nuevas habilidades. En todo momento busca asegurarse el éxito.

Las personas de mentalidad de crecimiento les encantan aprender y superarse a sí mismas. Consideran el esfuerzo como algo fundamental y muy positivo para su desarrollo y se obsesionan por desarrollar nuevas habilidades. Ellos buscan los retos. Debido a ello, tienen más capacidad de resiliencia que las personas de mentalidad fija, las cuales caen fácilmente en frustración y depresión ante los reveses de la vida. 

Los estudios de Carole Deweck demuestran como los individuos de mentalidad de crecimiento superan más fácilmente y de forma menos traumática los fracasos.

Buscar y abrazar retos

Como consecuencia, ante la aparición de retos que pueden impulsarlos a mejorar y tener más éxito, los creyentes de la mentalidad fija los rechazará y no se expondrá a ellos por miedo a que reflejen su incapacidad.

En cambio, los retos serán abrazados y buscados por los creyentes de la mentalidad de crecimiento, que lo verán como una oportunidad para mejorar sus vidas y, por lo tanto, crecerán ante ellos. La percepción del fracaso también es opuesta entre ambos tipos de personas. 

Para las personas de mentalidad fija el fracaso no es una acción, no es algo que ha ocurrido en momento y puede cambiarse, sino que es una identidad. De forma que, si has fracasado, eres un fracasado. 

En cambio, la percepción del fracaso de las personas con mentalidad de crecimiento supone un aprendizaje que les llevará a conseguir el éxito.

Desarrollo y mentalidad de crecimiento

Los sujetos con mentalidad fija se sienten bien cuando se encuentran en situaciones que dominan mejor que los demás. Se rodean de gente que les pone en un pedestal y no les critican, haciéndoles sentirse perfectas. 

Los sujetos de mentalidad de crecimiento, por otro lado, se sienten bien cuando aprenden. Se rodean de gente que les ayude a mejorar, que las inspire en convertirse en mejores personas y los desafíen constantemente. 

A la hora de evaluar a las personas, los sujetos de mentalidad de crecimiento son conscientes que el potencial de las personas puede desarrollarse y necesitan tiempo para crecer. 

En cambio, para los sujetos de mentalidad fija, las personas pueden conocerse y juzgarse desde un primer momento. Ellos no aplican “la magia del todavía”.

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